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jueves, 28 de enero de 2016

El machismo que no se ve


Creíamos que las generaciones más jóvenes estaban muy por encima de las anteriores en cuanto a relaciones afectivas y comportamientos sociales, pero, visto lo visto, puede que no sea así en absoluto.



Parece que la evolución no ha sido tanta como cabría esperar, dada la época en la que vivimos. Es más, muchos de los 'patrones de comportamiento' propios de otros tiempos apenas han sufrido modificaciones notables y continúan reproduciéndose de un modo asolador.


El modelo de 'familia' y los estereotipos sexistas que sobre el amor o la amistad se nos muestran a diario como 'normales', no hacen más que reforzar unos clichés que intoxican la convivencia sana y respetuosa entre tod@s nosotr@s desde la más temprana infancia.

Mensajes subliminales sin el menor de los escrúpulos.

El machismo, aunque camuflado, sigue presente en nuestra cultura, en los medios de comunicación o en las relaciones familiares, laborales y sociales.


Las estadísticas oficiales dicen que un 12,5% de las mujeres mayores de 16 años sufre violencia física o sexual. Y que una de cada cuatro adolescentes padece violencia psicológica.


"El machismo que no se ve" es el reportaje que hoy os ofrezco. Producido íntegramente por TVE, trata de dar visibilidad a esta triste realidad, tantas veces camuflada.



El documental cuestiona por qué una buena parte de los adolescentes y jóvenes que ha crecido en la igualdad de derechos para hombres y mujeres no logra identificar las conductas machistas.

 Sexismo en la publicidad cotidiana

'Documentos TV' aborda el machismo cotidiano de la España de principios de siglo XXI, de la mano de un taller de teatro para estudiantes de la universidad de Málaga y de la charla-taller, en un instituto de secundaria en El Prat de Llobregat.


Un machismo, que según las personas expertas que participan en el documental, sigue firmemente apoyado en los estereotipos sexistas, en la división sexual del trabajo o en el mito del amor romántico.

"El machismo que no se ve" (Documentos TV)



lunes, 18 de enero de 2016

Miguel Labordeta "1936"


"1936"
(Del libro "Cuando tú me leas dentro de mil años")

Fue en la edad de nuestro primer amor,
cuando los mensajes son propicios al precoz embelesamiento
y los suaves atardeceres toman un perfume dulcísimo
en forma de muchacha azul o de mayo que desaparece,
cuando unos hombres duros como el sol del verano
ensangrentaban la tierra
blasfemando de otros hombres tan duros como ellos,
tenían prisa por matar para no ser matados
y vimos asombrados con inocente pupila
el terror de los fusilados amaneceres,
las largas caravanas de camiones desvencijados
en cuyo fondo los acurrucados individuos
eran llevados a la muerte como acosada manada,
era la guerra, el terror, los incendios, era la patria suicidada,
eran los siglos podridos reventando;
vimos las gentes despavoridas en un espanto de consignas atroces
iban y venían, insultaban, denunciaban, mataban,
eran los héroes, decían golpeando
las ventanillas de los trenes repletos de su carne de cañón,
nosotros no entendíamos apenas el suplicio
y la hora dulce de un jardín con alegría y besos
fueron noches salvajes de bombardeo, noticias lúgubres,
la muerte banderín de enganche cada macilenta aurora
y héteme aquí solo ante mi vejez más próxima preguntar en silencio
¿qué fue de nuestro vuelo de remanso,
por qué pagamos las culpas colectivas
de nuestro viejo pueblo sanguinario;
quién nos resarcirá de nuestra adolescencia destruida
aunque no fuese a las trincheras?

Vanas son las preguntas a la piedra 
y mudo el destino insaciable por el viento,
mas quiero hablar aquí
de mi generación perdida,
de su cólera, 
paloma en una sala de espera 
con un reloj parado para siempre;
de sus besos nunca recobrados, 
de su alegría asesinada
por la historia siniestra 
de un huracán terrible de locura.

(Miguel Labordeta)

martes, 12 de enero de 2016

Ingoma Nshya, tambores que curan mujeres

Ingoma Nshya, que significa ‘iniciativa de mujeres’, abrió a las mujeres de Ruanda puertas a la comunicación, la reconciliación y el empoderamiento, mirando hacia delante con optimismo, a pesar de las duras vivencias por los conflictos internos sufridos en su país.


“En un país que estaba completamente dividido, la gente necesitaba espacios para compartir, y las actividades artísticas resuenan más profundamente que cualquier discurso”
(Odile Katese, fundadora de Ingoma Nshya, 
el primer grupo de mujeres tamborileras de Ruanda). 


El genocidio también alteró el orden y las jerarquías sociales en Ruanda. "Ingoma Nshya", el primer grupo de mujeres tamborileras del país es un ejemplo de ello. Antes de las masacres, los tambores sólo podían ser tocados por algunos hombres, cuidadosamente seleccionados. Hoy en día las mujeres tamborileras de Ingoma están reconocidas internacionalmente, han realizado giras por todo África, Europa y Estados Unidos.


Sin embargo, a la vez que un modo de dar recursos a las mujeres participantes, esta idea de Odile Katese que se ha desarrollado en el marco de la Universidad de Butare, es y ha sido sobretodo una forma de terapia colectiva que, a través de la creación y del arte, ha ayudado a la sanación de este grupo de mujeres.

Ingoma Nshya, tambores que curan mujeres en Ruanda (V.O.S)



Fuente información:
http://despuesdelapaz.periodismohumano.com/2013/03/22/ingoma-nshya-tambores-que-curan-mujeres-en-ruanda/